Los crímenes de Laura:
Un muchacho muy apuesto.
Nivel de violencia: Extremo
Aviso a navegantes: La serie “Los crímenes de Laura” contiene algunos fragmentos con mucha violencia explicita. Estos relatos conforman una historia muy oscura y puede resultar desagradable a los lectores. Por lo tanto, todos los relatos llevarán un aviso con el nivel de violencia que contienen:
-Nivel de violencia bajo: El relato no contiene más violencia de la que puede ser normal en un relato cualquiera.
-Nivel de violencia moderado: El relato es duro y puede ser desagradable para gente sensible.
-Nivel de violencia extremo: El relato contiene gran cantidad de violencia explicita, sólo apto para gente con buen estómago.
Casi cuatro años habían pasado desde la desaparición del doctor Juan José Juárez. Al principio se formaron partidas de búsqueda, en las que don Ignacio Idalgo participó junto al resto de los vecinos de la comarca. Pero la madre del pequeño Hugo sabía que todo había sido cosa de él. Nunca pudo probar nada, y su marido tampoco se lo confesó. Además, no podía preguntarle directamente, porque aquello habrías sido como admitir que mantenían una relación licenciosa con él, y estaba segura de que su Ignacio no quería decirle cual había sido el destino de su amigo, pero no para protegerla, no, el único motivo para no decirle nada era mantenerla siempre en tensión. Él quería que ella supiera que lo sabía, él quería que ella supiera que la desaparición de su amante había sido cosa suya, y sobre todo, quería que ella le temiera.
Y así había sido durante los tres últimos años. El nivel de terror que don Ignacio había conseguido infundir en el corazón de su joven esposa era tan absoluto, que ya nunca sonreía, solo lloraba. En más de una ocasión pensó en quitarse la vida, pero ni para eso le quedaba ya valor. Cada vez que su marido volvía furioso a casa, ella esperaba ansiosa que la inmisericorde paliza fuera tan brutal, que acabara con su vida para siempre, deseaba morir, pero ni siquiera le quedaban fuerzas para conseguirlo. Y su esposo nunca la mataba, en más de una ocasión la había dejado al mismo borde de la parca, moribunda, anhelando el golpe de gracia, pero este no llegaba, para don Ignacio Idalgo era mucho más placentero así.
Lo único por lo que le merecía la pena seguir viviendo, a lo que se aferraba cuando todo se tornaba oscuro, la pequeña luz al final del túnel, era su hijo, Hugo. El pequeño se había convertido en un muchacho muy apuesto, inteligente y habilidoso. Entre él y su padre se había acabado creando una relación bastante intensa. Ella sospechaba que en principio, el niño había empezado a arrimarse a su padre para evitar las continuas palizas, y la verdad es que lo había conseguido. Ahora los golpes de su marido se centraban solo en ella, y eso era preferible a que golpeara a Hugo.
Y así había sido durante los tres últimos años. El nivel de terror que don Ignacio había conseguido infundir en el corazón de su joven esposa era tan absoluto, que ya nunca sonreía, solo lloraba. En más de una ocasión pensó en quitarse la vida, pero ni para eso le quedaba ya valor. Cada vez que su marido volvía furioso a casa, ella esperaba ansiosa que la inmisericorde paliza fuera tan brutal, que acabara con su vida para siempre, deseaba morir, pero ni siquiera le quedaban fuerzas para conseguirlo. Y su esposo nunca la mataba, en más de una ocasión la había dejado al mismo borde de la parca, moribunda, anhelando el golpe de gracia, pero este no llegaba, para don Ignacio Idalgo era mucho más placentero así.
Lo único por lo que le merecía la pena seguir viviendo, a lo que se aferraba cuando todo se tornaba oscuro, la pequeña luz al final del túnel, era su hijo, Hugo. El pequeño se había convertido en un muchacho muy apuesto, inteligente y habilidoso. Entre él y su padre se había acabado creando una relación bastante intensa. Ella sospechaba que en principio, el niño había empezado a arrimarse a su padre para evitar las continuas palizas, y la verdad es que lo había conseguido. Ahora los golpes de su marido se centraban solo en ella, y eso era preferible a que golpeara a Hugo.